Nos sentimos cada vez más abrumados cuando escuchamos “turismo de masas”. 

Este ciclón con vientos intensos que nos deja largas colas en el aeropuerto y esperan por su correspondiente rent a car,  que nos hace jugar  a la búsqueda de espacios para estirar la toalla en la playa de los Pocillos, y que nos invitan a participar en las esperas, vacías de contenido, en el acceso de entrada del Parque Nacional de Timanfaya. El concepto de capacidad de carga o las campañas de sostenibilidad sobre el medio ambiente vuelven a emerger con intensidad, y casi me suena esperanzadora la idea de las nuevas vertientes de mercado con el llamado turismo naranja,viajeros que optan  por otra forma de viajar, por conocer el arte y la cultura del destino al que visita. Un viajero que busca cultivar su conocimiento y una nueva forma de aprendizaje, un viajero que ha descubierto  el planteamiento del por qué realiza un  viaje en concreto, un viajero que va más allá de enriquecer su propio espíritu.

Pero, ¿Qué es el Turismo Naranja?.

El Turismo Naranja tiene mucho que ver con las industrias culturales y creativas que engloban aquellos sectores cuya actividad tiene como objetivo la producción, promoción y comercialización de bienes y servicios, directamente relacionado con la cultura, el arte, la creatividad, el divertimento y el ocio activo.

Esta nueva necesidad de tener experiencias únicas en el destino nos hace replantear la nueva dirección del mercado turístico actual, contribuyendo cada vez más, al desarrollo de calidad en los servicios.

Nos gustaría que el turismo naranja sea uno de los impulsores de un viaje experimental, único y exclusivo, en una isla llena de contrastes y de gran contenido artístico-cultural como es Lanzarote.

Esperamos que todo ello se convierta en una nueva realidad.

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