Hace pocos días  se ha inaugurado en el CIC El Almacén la exposición «Conjunciones»del artista Carlos Matallana.  Series de «Doble o Nada» o «Está en tu mano» nos integran en un mundo lleno de metáforas que, a primera vista, nos detiene en  la exactitud de sus pinceladas…

Ramiro Carrillo, artista y profesor de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Tenerife, hace una breve descripción de la obra expuesta:

La ilusión en la pintura  de Matallana es tan importante que nos hace olvidar que estamos mirando ante todo un repertorio de convenciones culturales. Y esta verdad, en la que a veces se repara y otras no, es importante porque este artista no se limita a especular con los significados de las cosas que pinta-eso es sólo la epidermis de sus cuadros- sino que también retuerce, estira y pone a prueba las gramáticas de la pintura. Y, por tanto, de las imágenes.

En estos cuadros, el cebo que ofrece al espectador para que entre en la trampa de la pintura es, precisamente, su “realismo”. Matallana se sitúa al margen de las admiraciones ingenuas o lo s menosprecios acrílicos por este registro, y reflexiona sobre su pictoricidad, proponiendo un juego de medias verdades y argucias de ilusionista. Su estilo parece de una enorme precisión, pero esto es un truco más del artista: si lo miramos bien, su pincelada no es tan precisa como sintética. No es su pintura lo que fabrica el detalle de las imágenes, sino las propias fotografías que elige pintar, repletas de filigranas formales o matices de luz. Dicho de otra manera, la sensación de realismo fotográfico no reside en su pintura, sino que procede en las imágenes que le sirven de modelo, a las que el artista, por otra parte, les es fiel y al mismo tiempo traiciona. Hace una mímesis implecable de las fotos, pero las dispone de tal manera que altera o pervierte su significado;por así decirlo, cambia su realidad, creando una ilusión de falsa objetividad. Las imágenes en sus cuadros son verdad y mentira a la vez.

Y ese conflicto, en rigor, no reside en la figura, en su significado, en el realismo o en el surrealismo de la imagen; está sobre todo en la capacidad de Carlos Matallana para construir el laberinto de espejos, de falsas verdades y verdaderas mentiras con que fabrica unos cuadros cuyo “realismo”, al final, reside en ser la pintura de una fotografía de la escultura de un mito cultural. Su obra es la imagen de una imagen de una imagen.

Definitivamente, lo que ves no es lo que no ves.

 

Ramiro Carrillo

 

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